RIVER LE GANÓ LA FINAL A BOCA Y SE CONSAGRÓ CAMPEÓN EN CUARTA DIVISIÓN CON UN GOLAZO DEL VENADENSE RODRIGO CASTILLO

Se impuso en los penales luego de que el árbitro Felipe Viola hiciera ejecutar de nuevo uno que había sido desviado por Ramos Mingo y que le daba el título a Boca: el juez de línea consideró que se había adelantado. Otra vez el Millo le ganó una final al rival de toda la vida. 
 
Boca era campeón. Ramos Mingo, la figura del partido y también, en definitiva, de la serie de penales, tapó con su pie izquierdo el último remate y salió directamente a festejar. Sus compañeros hicieron lo mismo desde la mitad de la cancha, al igual que Bracamonte, el DT que conseguía su segundo título en Inferiores. Sin embargo, no... ¡Penal anulado! El línea número 2, Hugo Hartung, cobró adelantamiento del arquero xeneize. La serie siguió y, a diferencia del primer final posible, este superclásico tuvo un deselance alternativo: River terminó siendo el campeón de la Superliga de Cuarta División.
 
Un final diferente al que se creyó cuando Ramos Mingo la sacó, porque el árbitro Felipe Viola (dirigió bien en los 120') terminó siendo protagonista con sus líneas. ¿Qué fue lo que pasó? El arquero de Boca entendió que el de River, Petroli, se adelantó y se quejó, pero como no le dieron bolilla él también caminó unos pasitos. Atajó uno y el línea, nada. Pero al final Hurtang levantó la bandera en el tiro con el que Boca se consagraba campeón y Viola lo hizo patear de nuevo. Sánchez ejecutó nuevamente y fue adelantro, la serie siguió y luego, con otra atajada de Petroli, River fue el que pegó el grito, pero esta vez para festejar el título.
 
Clima hubo desde antes de que comenzara el partido. Y fútbol, también. Los primeros 45' del superclásico de Cuarta no dieron respiro porque Boca pegó de entrada con la velocidad y la buena definición de Israel Escalante, el mejor de Boca: se metió al área tras un rechazo desde el fondo y cruzó su zurdazo para el 1-0. Pero iba a durar poco porque Patricio Núñez clavó un remate bien abajo para empatarlo.
 
Boca mejor parado, pero el Millo con la pelota. Desde los pies de Rosales, el equipo de Bracamonte generó juego y de hecho así llegó el segundo... Buen pase desde mitad de cancha del 10 para que otra vez Escalante quedara mano a mano y eludiera al arquero para sacar ventaja (y esta vez con la derecha, pese a que es zurdo). Aunque nuevamente, sí, iba a durar nada: Castillo, un atrevido, tiró un caño en el área y la puso bien arriba, en el ángulo derecho, para el 2-2.
 
Lógicamente, la expulsión de Alan Vega alteró los planes en La Paternal. Porque Boca debió replegar sus líneas, armar un bloque bien firme en tres cuartos de cancha propio y esperar a una contra, aprovechando la velocidad de Escalante. Ahí se planto mejor el Millo con Castillo como eje y con Nuñez como faro en el área.
 
Pero River, sin demasiadas ideas, chocó con las manos de Ramos Mingo. Y de a poquito, con el correr de los minutos y del aire, el Xeneize se fue animando pero hasta ahí (lindo tiro libre de Cañete que el 1 mandó al córner). Aunque a partir de ahí el partido se jugó en el medio pese a que Boca desaprovechó una clara contra (4 contra 2) en el final y Petroli se tuvo que estirar en la última para mandar al córner un remate del Chaco Gerzell.
 
El alargue fue más de lo mismo, pero con Boca mejor plantado, en su campo, pero con nas aire y garra. River, que se había quedado sin ideas y sólo proponía un toqueteo intrascendente alrededor del área rival, se acordó de ganarlo en el final... Pero Ramos Mingo tapó hasta las imposibles. De arriba, de abajo y hasta con el pecho, el arquero se Boca fue determinante. Y en los penales estuvo a punto de serlo. No lo fue por unos pasitos...
 
POR NICOLÁS MIGLIAVACCA / DIARIO OLÉ
 
 
CASTILLO, EL RUBIO GOLEADOR QUE DESCUBRIÓ LA FAMILIA SCOCCO
 
Rodrigo metió un golazo en la final de Cuarta División de la Superliga juvenil ante Boca y se hizo notar por su gran definición. En Olé te presentamos al santafesino que llegó al club hace apenas un año y medio...
 
Fue un golazo. Tiró un caño dentro del área y, sin mucho ángulo, clavó una bomba cruzada y bien arriba, inatajable para el arquero. Rodrigo Castillo no imaginaba hace un tiempo lo que le iba a tocar vivir en un superclásico, ni siquiera pensaba que lo iba a poder jugar alguna vez. Porque su llegada al club de Núñez es un tanto particular... Este sábado, sin embargo, el rubio delantero metió un gol espectacular que fue el 2-2 que llevó la final de Cuarta División de la Superliga juvenil al alargue y tuvo una de sus mejores jornadas desde que llegó al club hace apenas un año.
 
¿Cómo fue que llegó Castillo a River? Estaba en su pueblo, Venado Tuerto, jugando en la Primera de Sportivo Rivadavia, cuando el padre de Ignacio Scocco lo vio y se sorprendió con su juego. "Consiguió mi número de teléfono, se contactó con mi papá y le dijo si quería venir a probarme a River", contó el pibe de 20 años al sitio de Internet de River.
 
Al principio, la propuesta lo sorprendió a Castillo, pero luego tomó consciencia de la oportunidad que se le estaba presentando y a comienzos del 2018 se vino para Núñez, donde estuvo durante tres semanas a prueba directamente en la Cuarta del club. "Fue brava por los nervios que tenía al ver lo grande que es River", explicó el flaco de 1.90 metro, que se define como un 9 que se tira atrás para jugar y que le gusta estar en contacto con la pelota, aunque por su altura tiene un buen juego aéreo.
 
El mismo Scocco, porque ve que tiene un juego parecido, además de Eden Hazard y Leo Messi, son los referentes de Castillo, los jugadores que sigue con admiración y trata de imitar algunos movimientos para que lo ayuden a mejorar y poder cumplir su sueño. El que poco tiempo atrás no imaginaba...
 
"Si vos estás metido se puede llegar. Más con Gallardo que les da oportunidad a los chicos de Inferiores de jugar y estar en el plantel profesional. Mi sueño es debutar en la Primera y vivir del fútbol. Voy a luchar por eso. Y para que mi familia pueda estar bien".
 

 

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