LA JUSTICIA INTERVINO ANTE UN NUEVO ACTO DE VIOLENCIA JUVENIL EN CASILDA

Un video que muestra a dos chicas tomándose a golpes de puños a la salida de una fiesta de fin de año en Casilda y cuyas imágenes se viralizaron en las redes sociales no solo generó impacto social sino que motorizó una investigación Judicial de oficio.
 
El caso del que dio cuenta días atrás La Capital es investigado por el fiscal en turno del Ministerio Público de la Acusación de Casilda, Juan Carlos Baños, quien dispondrá una serie de medidas para esclarecer lo sucedido.
 
"Se está en pleno análisis investigativo", indicaron ayer fuentes judiciales a La Capital, y explicaron que el primer paso será "solicitar informes de historias clínicas al hospital para ver si ingresó alguna (de las chicas) aunque de ser así y haber lesiones leves por esta pelea se necesita que la víctima inste la acción penal para poder avanzar".
 
Pero más allá de los resultados que surjan de la investigación, lo que más preocupa es que tal episodio sea puntapié para "una espiral de violencia que derive en consecuencias graves", algo que, al menos hasta ahora, nunca sucedió.
 
Es que no es la primera vez que en esta ciudad cabecera del departamento Caseros se registran un hecho de violencia en la vía pública protagonizado por mujeres aunque en esta ocasión las involucradas tienen algunos años más que las adolescentes que tiempo atrás fueron noticia al agarrarse a trompadas a la salida de establecimientos educativos u otros lugares a plena luz del día.
 
Esos casos registrados en 2016 y 2017 y de los cuales también dio cuenta este diario tuvieron incluso mayor repercusión mediática que el reciente al sorprender a la comunidad que, por entonces, no estaba acostumbrada a este tipo de peleas pactados previamente y filmadas con celulares para luego ser subidos a Facebook o enviados por WhastApp a fin de visibilizar lo ocurrido.
 
Ante la gravedad de lo sucedido el Juzgado de Menores incluso aplicó medidas ejemplificadoras para intentar desalentar y ponerle fin a estas inconductas que, sin embargo, siguen ocurriendo aunque con menor frecuencia que cuando comenzó el fenómeno como si fuera una suerte de extraña y peligrosa moda.
 
Una de las pautas correctivas dispuesta en ese oportunidad por la jueza interviniente Cristina Pecoraro fue prohibir por un tiempo prudencial el acercamiento de las menores que pelearon en la calle así como esmerarse en el estudio y al culminar el ciclo lectivo presentar en el juzgado sus libretas de calificaciones para evaluar su rendimiento. Sus padres fueron instados a impedirles el uso de la computadora para fines que no sean educativos y a salir de sus domicilios los fines de semana.
 
Y en otro caso, más resonado aún, la magistrada fue más lejos al ordenar en una resolución sin precedentes que dos hermanas adolescentes de 13 y 14 años que habían sido denunciadas por amenazar y lesionar a otra alumna de la Escuela Aristóbulo del Valle de Casilda lean "El diario de Ana Frank" y expongan frente a sus compañeros de curso las conclusiones.
 
Si bien este tipo de peleas nunca tuvieron un final fatal nadie puede descartar que ello suceda sino se pone coto a estas situaciones violentas. En Casilda existe una ordenanza municipal que prevé responsabilizar y sancionar a padres de menores que cometen desmanes en la vía pública, pero a los efectos prácticos es casi nulo. Y tampoco parece haber surtido demasiado efecto las medidas judiciales ni tampoco las actividades escolares para fortalecer la convivencia y prevenir sucesos violentos.
 
Lo más curioso es que ya no sorprende socialmente como antes cuando se producen riñas callejeras ante la mirada de grupo de amigas y amigos que arengan a sus compañeras para que se golpeen hasta que finalmente alguien se digne a intervenir con la finalidad de frenar la lucha generada mayormente por alguna disputa amorosa de algún chico aunque también existen otras razones.
 
El último caso sucedió a la salida de una fiesta de Año Nuevo en el club Aprendices de Casilda, que había sido organizado por los boliches Nox y Mona. Las chicas, Agustina, de 18 años, y Milagros, quien en abril también cumplirá la mayoría de edad, se pelearon para dirimir diferencias en la intersección de 25 de Mayo y Villada, en barrio Nueva Roma, donde montaron una especie de ring mientras algunos la grababan y otros alentaban hasta que fueron separadas.
 
Fuente y texto: Gustavo Orellano / Diario La Capital (Rosario)

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